La obra de Castrovido triplicará el presupuesto inicial, una «barbaridad» para Ecologistas en Acción

Imagen de las obras en la presa a principios de año/BurgosConecta
Imagen de las obras en la presa a principios de año / BurgosConecta

El proyecto se cerrará en 231 millones frente a los 75 inicialmente presupuestados, y estará concluido este año

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El embalse de Castrovido es casi una realidad. Las obras se encuentran ejecutadas al 99%, el llenado comenzará el próximo otoño y el proyecto, finalmente, tendrá un coste de 231 millones de euros, triplicando los 75 millones de licitación, como ha recordado Luis Oviedo, portavoz de Ecologistas en Acción en Burgos, en declaraciones a Efe.

La primera piedra del embalse se colocó en el año 2004 y, entonces, se aseguró que la presa estaría en servicio en el 2007. Sin embargo, a las dificultades en la ejecución y a los cambios en el proyecto original se sumó una paralización de la obra en 2011, que duró prácticamente dos años, tras el accidente que costó la vida a cuatro trabajadores y provocó heridas graves a otros tres.

Así, el emblase de Castrovido concluirá este mismo 2018. El subdelegado del Gobierno en Burgos, Roberto Saiz, ha asegurado a Efe, que las obras están ya ejecutadas en un 99%, se han utilizado hasta ahora más de 800.000 metros cúbicos de hormigón y «se mantiene el compromiso de terminar la ejecución este año». El correspondiente llenado se espera para otoño, de modo que en la campaña de regadío de 2019 la presa ya estará en funcionamiento.

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Desde Ecologistas en Acción, Luis Oviedo critica el coste final del proyecto, que ha alcanzado los 231 millones, triplicando los 75 millones de licitación. Es «una barbaridad», más para una obra que no cumple con los objetivos que se anunciaron. El portavoz provincial ha afirmado que el proyecto no es necesario para reculgar las avenidas del Río Arlanza, pues bastaría con algunas intervenciones menores en ciertos puntos.

6.000 hectáreas de regadío

Tampoco para abastecer de agua potable a la zona, que ya se abastece en su mayor parte del servicio de aguas de la capital burgalesa. Además, no llegará con mucho a la superficie de regadío que se prometió, ha insistido. De hecho, el subdelegado del Gobierno ya no habla de las 14.000 hectáreas de regadío que se aseguraban en el proyecto, sino de 6.000, aunque insiste en que mejorará el abastecimiento de agua potable y evitará avenidas.

Será a partir del próximo año cuando se puedan comprobar los efectos de la presa, tanto en la regulación del caudal del Arlanza como en las campañas de regadío. De momento, la finalización de las obras va cumpliendo plazos y, tras el verano, se procederá al llenado de la presa, que será complejo, según ha explicado el subdelegado, pues se tendrá que hacer de forma escalonada y con pruebas periódicas de funcionamiento y resistencia.

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