Reactivan el proyecto de la macrogranja de cerdos en Llano de Bureba

Reactivan el proyecto de la macrogranja de cerdos en Llano de Bureba

El promotor de la macrogranja de cerdos presenta un nuevo proyecto más ambicioso después de que el primero no llegara a buen puerto

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Segundo intento. Apenas unas semanas después de que la Junta de Castilla y León paralizara el proyecto de instalación de una macrogranja de cerdos en Llano de Bureba, su promotor inicial ha decidido impulsar un nuevo proyecto en este mismo sentido. Un proyecto cuya licencia ambiental se encuentra en este momento en fase de exposición pública y que plantea algunas diferencias sustanciales respecto al planteamiento inicial.

Y es que, más allá de la subsanación de varios de los errores urbanísticos y medioambientales que presentaba el primer proyecto, en este segundo documento se contemplan novedades significativas, empezando por la propia dimensión de la instalación, considerablemente superior a la proyectada inicialmente.

En concreto, se hace referencia a una superficie total de la parcela de 946.575 metros cuadrados, mientras que en el primer proyecto se hablaba de 390.000 metros cuadrados. En dicha parcela se han proyectado varias naves con una superficie total de 15.600 metros cuadrados, algo más de los planteados en el primer proyecto (14.700 metros cuadrados).

Con ese incremento de las instalaciones se pretende dar cabida a un total de 3.100 cerdas con lechones hasta 6 kilos, 620 cerdas de reposición y 7 verracos. Tomando como referencia que las cerdas pueden tener hasta dos gestaciones al año y que en cada una de ellas pueden parir entre 10 y 12 lechones, se calcula que la instaalción puede dar cabida a un total de 81.840 animales al año. Se trata de una cifra muy superior a la planteada en el primer proyecto, el cual estaba planificado para 59.000 animales al año.

El nuevo proyecto también contempla la construcción de dos balsas de purines con una capacidad de 11.700 metros cúbicos cada una. En el proyecto anterior, tan solo estaba contemplada una balsa de un tamaño similar y fue uno de los aspectos que mayor rechazo generó entre los vecinos de las localidades cercanas.

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Así, y a la vista de todos estos datos, la plataforma creada meses atrás para luchar contra el primer proyecto ha vuelto a ponerse en marcha. Según explica su portavoz, David Martínez, a lo largo de las próximas semanas se presentarán sendas alegaciones al proyecto, tal y como ya hicieron en con el primero. También en esta ocasión cuentan con la colaboración de otros colectivos, como Ecologistas en Acción, así como con varios ayuntamientos y diferentes organizaciones del entorno.

En este sentido, Martínez insiste en que en el fondo «no cambia nada», ya que la macrogranja tendrá un impacto medioambiental muy severo en el entorno sin generar beneficios para el pueblo. La diferencia, reconoce, es que ahora el proceso «empieza de cero». «Tenemos que revisar el estudio de impacto ambiental, porque aunque está mejor hecho que el primero, sigue conteniendo errores y lagunas» en algunos aspectos.