Los últimos traslados reajustan la plantilla de la Guardia Civil en Burgos, cubierta al 75%

Imagen de la celebración de la patrona de la Guardia Civil/IAC
Imagen de la celebración de la patrona de la Guardia Civil / IAC

Tráfico gana once agentes pero se pierden cuatro en Seguridad Ciudadana tras el concurso de noviembre| Queda por resolver la promoción de cabos y suboficiales

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Temblando han dejado los últimos movimientos de personal a la Guardia Civil de Burgos, con reajustes de plantilla que agravan la carencia de personal que sufre desde hace años el Cuerpo en la provicnia. Si bien solo se ha perdido un agente en el cómputo general, pues se ha trasladado fuera de Burgos, y se han sumado profesionales de otras provincias, la configuración actual de la plantilla limita el trabajo diario de la Benemérita, sobre todo en el medio rural.

Así, la unidad de Seguridad Ciudadana ha perdido cuatro agentes, quedándose en 198, cifra a que la deben sumarse los 14 guardias civiles de la USECIC, que prestan apoyo sobre todo las zonas próximas a la capital burgalesa. De esos cuatro agentes, uno se ha marchado a otra provincia y los otros tres han solicitado traslado al Subsector de Tráfico, que ha incrementado en once el número de efectivos.

Y al Servicio de Seguridad Ciudadana no se ha incorporado ningún agente, lamenta la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), tras recordar que en la última convocatoria no se sacaron plazas para la provincia y, además, se desbloquearon vacantes en la Comandancia de Burgos, por lo que muchos agentes solicitaron traslado a la capital. «Y dejaron el medio rural temblando».

Más información

La Comandancia de Burgos cuenta actualmente con 720 agentes, frente a los 956 puestos que recoge la plantilla, lo que supone un 75% de cobertura. De ellos, 212 realizan labores de Seguridad Ciudadana y, el resto, se encuentra en investigación, oficinas y demás servicios. De ahí la escasez de agentes en la provincia, donde 16 de los 29 puestos de la Guardia Civil funcionan con 6 o menos agentes, lo que supone tres o cuatro patrullas y una atención ciudadana «escasa o nula».

Eso sí, la situación puede ser peor pues se cuenta con dos puestos con dos únicos agentes y un puesto con un único guardia civil. Así que no es raro encontrarse los cuarteles cerrados y un cartelito que indica que se debe de llamar al 062 o acudir al puesto abierto más cercano, apunta la AUGC, mientras recuerda que donde más problemas se detectan es en Las Merindades, pues se cuenta con 30 efectivos para todo la comarca.

Por lo que ser refiere al Subsector de Tráfico, disponen de 203 efectivos, de una plantilla de 235, lo que supone una cobertura del 86%. Eso sí, un 2% se dedica a labores de mantenimiento, mecánica u oficinas, de ahí que el número de efectivos destinados a vigilancia se reduzca. La mayor parte de los efectivos se concentran en Burgos, Aranda, Miranda y Medina de Pomar, que presentan carencias similares.

Nuevos concursos

La situación actual podría agravarse una vez se resuelva la promoción interna de cabos y oficiales, con traslados que «podrían restar más efectivos». Y, mientras, la AUGC espera que en marzo se saque una nueva convocatoria de vacantes, para resolver en junio y que los nuevos agentes puedan incorporarse tras el verano.

La Dirección General de la Guardia Civil suele «bloquear» muchas vacantes, así que los concursos salen condicionados, se lamentan. Por ejemplo, en Seguridad Ciudadana no se sacó ninguna vacante en noviembre, así que difícilmente se iba a poder incorporar personal, recuerdan, y al desbloquearse plazas en la Comandancia los agentes acabaron pasando de los pueblos a la capital.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles vuelve a clamar por una reagrupación de los cuarteles, por un modelo policial del siglo XXI, para garantizar un servicio al ciudadano de calidad. De poco sirve contar con un puesto con dos únicos agentes, que está permanentemente cerrado y que tiene que ser reforzado por compañeros de otros cuarteles, explica la AUGC, vistiendo un santo para desvestir a otro.