Los libreros se despiden de una «muy buena» feria, con ventas y éxito en la programación pese a la clasura del Escape Book

La feria ha cerrado una nueva edición de éxito/PCR
La feria ha cerrado una nueva edición de éxito / PCR

La programación de adultos e infantil sigue siendo un gran activo en la Feria del Libro, cuyas novedades el público acoge con los brazos abiertos | Álvaro Manso lamenta la «falta de sensibilidad» del Ayuntamiento con la cultura

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La Feria del Libro de Burgos ha cerrado esta tarde sus puertas, emplazándonos a la edición del próximo año con mucha ilusión, pues el público burgalés siempre responde a la llamada de los libreros. El balance de los díez días de feria es «muy positivo», tanto por las ventas, que han funcionado muy bien, como por el éxito de la programación infantil y de adultos que, una vez más se ha llenado.

«Los libreros están muy contentos», afirma el presidente de la Asociación Provincial de Libreros, Álvaro Manso, quien destaca que al margen de la venta de libros «se genera un ambiente de actividades culturales» con muy buena acogida. El público tiene en la Feria del Libro un referente para actividades como las conferencias, los catalibros, las presentaciones literarias, los encuentros con autores o la programación escolar, que se llena incluso antes de comenzar la feria.

Nieves Concostrina, Javier Castillo, Paloma Sánchez-Garnica, Luis García Montero y Pablo Carbonell han sido estrellas en la feria, en algunos casos, con más de 200 personas asistiendo a su presentación, con colas kilométricas para la firma de ejemplares o disfrutando como uno más de las actividades de la feria. «Es una fórmula que funciona», afirma Manso, quien reconoce que si Burgos contara con otro tipo de comunicaciones, tal vez, se podría contar con los autores durante más tiempo, con espacios específicos para la firma de libros.

Tal como estamos ahora, es muy difícil que un autor pueda venir a disfrutar de un día completo en la feria, insiste. Sin embargo, el público responde muy bien al modelo actual y los autores se van conformes, tras recibir el cariño de sus lectores. Lo mismo que los escritores locales, a los que la feria mima de manera especial, y se seguirá haciendo, dedicándoles los fines de semana.

Sabor agridulce

No obstante, los libreros se van del Paseo del Espolón con una sensación agridulce derivada de la clausura del Escape Book. La iniciativa ha sido un éxito de participación, estaba llena casi desde el principio, pero se ha encontrado innumerables trabas por parte del Ayuntamiento y, finalmente, quedaba clausurado el jueves. Han tenido que suspender ocho pases, explica Álvaro Manso, pero no por eso los libreros van a aparcar la actividad.

De hecho, «otras instituciones con más cabeza que el Ayuntamiento» se han ofrecido a reproducir el Escape Book diseñado por AJO y Parafernalia, que pese a estar clausurado, despierta el interés de los burgaleses, que se acercan a ver desde fuera el escenario creado bajo el templete del Espolón. «Es un trabajo fantástico y una buena forma de vender ficción», insiste el presidente.

Manso lamenta la «poca sensibilidad» del Ayuntamiento en temas de cultura, pues casi cualquier iniciativa impulsada desde el ámbito privado «tropieza». En el caso del Escape Room se han alegado motivos de seguridad, al descubrir que la puerta de acceso a los bajos del templete incumple la normativa, un incumplimiento que es responsabilidad del propio Consistorio, propietario del elemento.

«No vamos a dejar de hacer cosas», afirma Manso, pues la gente así se lo reclama. Otro de los éxitos de la feria, el pícnic a orillas del Arlanzón, lo demuestra. Se estrenó el año pasado y, en esta edición, ha incrementado su público. Se ha contado también con la música de Daniel Guantes y, para el futuro, seguro que ampliará su oferta, asegura el presidente.

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