Análisis

Isco eclipsa las buenas noticias en el Real Madrid

Isco y Solari, durante un entrenamiento en Valdebebas. /Emilio Naranjo (Efe)
Isco y Solari, durante un entrenamiento en Valdebebas. / Emilio Naranjo (Efe)

La situación del malagueño con Solari centra el debate tras la victoria en Roma, donde Marcos Llorente se reivindicó y Lucas Vázquez adelantó con un gol a Asensio

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Santiago Solari maneja su primer polvorín como entrenador del Real Madrid. La decisión de relegar a Isco de la convocatoria para el partido de Liga de Campeones en el Olímpico de Roma ha convulsionado a un equipo cuyas buenas noticias al certificar el pase a octavos como primero de grupo y enmendar con un triunfo y una mejoría más de actitud que de juego la nefasta imagen de Ipurua han quedado eclipsadas por la situación del malagueño, que ha pasado de ser uno de los pilares sobre los que pretendía construir Julen Lopetegui su proyecto en la 'casa blanca' a quedar en un segundo plano con el argentino.

El terremoto que se desencadenó el martes cuando se supo que el '22' no tendría acomodo ni en el banquillo amenaza con réplicas en las siguientes semanas, por mucho que Solari incidiese al término del choque en que «las decisiones son casi siempre deportivas salvo en casos excepcionales» que no se daban con el de Arroyo de la Miel. «Es un problema que no existe. Los futbolistas están para darlo todo y estar al cien por cien para que les elijan», puntualizó el de Rosario, que alegó que «la titularidad o la suplencia es un problema ficticio», recordando quizás la experiencia que él mismo vivió cuando integraba el 'Madrid de los galácticos' y se movía a caballo entre el banco y el rectángulo de juego, suplente de lujo unos días y titular de plenas garantías otros junto a los Zidane, Figo, Beckham, Ronaldo y compañía.

El compromiso fue clave para que Solari se ganase un lugar entre los elegidos. Cumplía cada vez que salía, haciéndose acreedor de minutos a base de carácter y prestaciones en una plantilla dividida entre su poderosa aristocracia, una serie de canteranos y una exigua clase media en la que sobresalía el ex de River Plate, que parece echar en falta dichas virtudes en su pupilo, al que ha postergado una y otra vez.

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Ni un día ha aparecido Isco en la foto inicial de los seis encuentros que ha dirigido Solari, algo que sí han hecho hasta 20 de sus compañeros. Apenas ha participado en la mitad de esos duelos, siempre partiendo desde el banquillo. No viajó a Melilla en lo que por entonces no parecía sino un afán del técnico por darle descanso después de que se le viese desfondado a su regreso tras su operación de apendicitis, cuando Lopetegui recurrió a su hombre de confianza demasiado pronto. Suplente contra el Valladolid, relevó a Casemiro en el minuto 56 cuando Solari buscaba abrir la lata en un partido que se había envilecido para sus intereses. Le dio 17 minutos en Pilsen cuando el Madrid había completado su 'manita' para refrescar a Kroos. En Balaídos fue otra vez espectador y en Ipurua le reclutó en el minuto 63, ya con 3-0 en el marcador. Viajó a Roma, pero fue uno de los descartados junto a Luca Zidane. 78 minutos de magro bagaje, el 14,4% de los que ha sumado el Madrid bajo la batuta de Solari, frente al 50,2% de los que contabilizó al dictado de Lopetegui.

Con poderosos pretendientes como Manchester City, Liverpool o Juventus, Isco, cuya cláusula de rescisión asciende a 700 millones de euros, podría abrirse a una salida de no cambiar la relación con Solari

Un pobrísimo balance que demuestra que hay 'caso Isco'. Solari nunca ha sido un admirador del andaluz. Entiende que su juego preciosista tiende al adorno superfluo en muchas ocasiones y que ralentiza el ataque de un equipo cuyos puntales disfrutan con el vértigo. Eso y algún que otro gesto dentro y fuera de Valdebebas –en su día levantó polvareda la fotografía que el futbolista publicó en Instagram disfrazado por Halloween mientras sus compañeros competían en Melilla- han colocado en una difícil tesitura al mediapunta, cuya situación en el Real Madrid contrasta con la jerarquía que tiene en la selección española, donde Luis Enrique deposita sobre sus hombros la misma confianza que le dio Lopetegui. Con poderosos pretendientes como Manchester City, Liverpool o Juventus, el jugador, cuya cláusula de rescisión asciende a 700 millones de euros, podría abrirse a una salida de no cambiar la relación con Solari.

Llorente y Lucas Vázquez, revitalizados

Si Isco fue la cruz del viaje a Roma, la cara la pusieron las actuaciones de Marcos Llorente y Lucas Vázquez. El madrileño convenció con un ejercicio de autoridad digno de los que ofrecía en el Alavés pero en una cita de postín. Templado y bien colocado, se movió con aplomo pese a llevar meses en el purgatorio, desechado por Zidane, que no le tenía estima desde sus tiempos del Castilla, y por Lopetegui, que le convenció de quedarse en verano tras el adiós de Kovacic pero que luego no le dio carrete. Determinado a triunfar en el club por el que desfilaron su padre Paco, su tío Julio, su abuelo Grosso y Paco Gento, actual presidente de honor de la entidad y del que es sobrino-nieto, el 'marquesito' empezaba ya a asumir su marcha en enero ante su falta de minutos, pero la confianza del preparador podría revertir la decisión.

Como Marcos Llorente, otro que salió revitalizado de Roma fue Lucas Vázquez, al que Solari prefirió antes que a Marco Asensio y que firmó su primer gol de la temporada. El argentino aplaude su constancia. Pese a no estar en su mejor momento, sigue encarando una y otra vez, persiguiendo un desequilibrio que no encuentra el alicaído balear. Desde que llegó el 'Indiecito', suma 379 minutos, el 70% del total, por los 255 del mallorquín que suponen el 47,2%. Su presencia, además, permite disponer de Bale en la izquierda, donde le prefiere el técnico, otro punto en su favor.

 

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