Reclaman a la Junta que ponga coto a la fauna salvaje que daña el campo y ocasiona accidentes de tráfico

Imagen de una señalización sobre la presencia de animales salvajes/Brágimo
Imagen de una señalización sobre la presencia de animales salvajes / Brágimo

En el medio rural están preocupados por la superpoblación de especies como jabalíes, corzos o conejos y critican la falta de control de la administración

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Organizaciones agrarias como UCCL o UPA-COAG vuelven a alzar la voz contra la superpoblación de animales salvajes y el perjuicio que genera la falta de control cinegético para el campo burgalés. Y sin olvidar el peligro que supone para el tráfico, pues Burgos es la provincia de Castilla y León que mayor número de accidente con animales implicados registra, 2.323 solo el pasado 2018.

Susana Pardo, la coordinadora provincial de UCCL, afirma que «tenemos un gran problema con la fauna salvaje», pues no entienden de propiedades y atacan sin piedad, en busca de alimento, los cultivos de los agricultores burgaleses. El conejo, por ejemplo, «está haciendo mucho daño», sobre todo en el alfoz de Burgos y en las comarcas de Pisuerga y Arlanza, como ha denunciado en varias ocasiones UPA-COAG.

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Los conejos tienden a hacer sus madrigueras en zonas de autovía, tren convencional y AVE, donde no se les puede cazar. Y estas áreas se convierten en reservorios, que el conejo solo abandona para alimentarse en las tierras de cultivo próximas. «Es como si te fueran comiendo poco a poco la nómina», apunta Pardo, y nada se puede hacer para controlar lo que consideran una plaga en algunos puntos de la provincia.

Los corzos cada vez ocupan más espacio, comenta Pardo, pues al no existe un control cinegético apropiado se van moviendo en busca de alimentación, y no discriminan entre terreno público o privado. El corzo se está viendo en zonas en las que nunca antes se había encontrado, y en un buen número, lo mismo que ocurre con los ciervos.

Y los jabalíes hacen también daño a los cultivos, en algunos casos incluso antes de que nazcan, pues tienden a escarbar para llevarse las semillas del guisante, lo que obliga a resiembras que no siempre son existosas, comenta Susana Pardo. Y esos daños agrícolas no son lo peor, apunta Gabriel Delgado, de UPA-COAG, pues si no queda otra lo asume el agricultor; lo más peligroso es la presencia de los animales salvajes en las carreteras de la provincia.

Elevada siniestralidad

Burgos lidera la estadística regional en siniestralidad vial con animales implicados, y una vida no se recupera ni indemniza, recuerda Delgado, quien reclama medidas para acabar con esta lacra que afecta a todo el mundo. No se trata solo de proteger el medio ambiente, sino de hacerlo compatible con la economía rural y de evitar situaciones de peligro, como las que se dan habitualmente en las carreteras N-234, N-232 o CL-629, que son las que registran un mayor número de accidentes con animales implicados.

Por todo ello, UCCL y UPA-COAG reclaman a la Junta que controle de manera efectiva las poblaciones de animales salvajes. Es una responsabilidad que están obviando, insisten, puesto que el control cinegético no se puede hacer únicamente a través de la caza, cuya actividad está también muy limitada. Debe haber políticas de contro para eviar superpoblaciones que, a la larga, acaban afectado a toda la cadena natural, reiteran.