Pablo Yáñez, en la trastienda de la 'operación Clemente'

Pablo Yáñez, durante una rueda de prensa. /A. Mingueza
Pablo Yáñez, durante una rueda de prensa. / A. Mingueza

El responsable de comunicación de Ciudadanos es amigo de Rivera y Villegas, se desenvuelve bien en la estrategia política aunque hay quien piensa de él que «asume mal la crítica»

Sonia Andrino
SONIA ANDRINO

«No soy el mayor conspirador del reino», ha descartado en más de una conversación Pablo Yáñez (Valladolid, 1989) ante los rumores que le sitúan detrás de la presentación de la candidatura de Silvia Clemente a las primarias de Ciudadanos para optar a la presidencia de la Junta por este partido, pero lo cierto es que fuentes de la formación confirman que fue él quien se lo trasladó al secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, y que el número dos del partido de Albert Rivera ha asumido como propia la candidatura. Un secretario de organización tiene entre sus funciones la de saber cómo están las cosas en las comunidades autónomas, justifican algunas fuentes que insisten en que ya se sabía que Clemente se sentía muy incómoda en el PP y «nuestro partido está abierto a incorporar talento», afirman.

La relación de Yáñez con Villegas y con el propio Rivera se remonta a más de diez años atrás. Se afilió al partido naranja cuando todavía no habían dado el salto nacional y con 18 años se unió a Ciudadanos «porque había unas personas en Cataluña que se peleaban con los nacionalistas», ha dicho en varias ocasiones. Al ser de los pocos que se apuntaron de fuera de la comunidad catalana, trabajó muy cerca de los principales líderes de la formación y su amistad se mantiene viva todavía. En la noche electoral andaluza estuvo en el grupo reducido de dirigentes que acompañaron a Rivera y a Marín sugiendo en Sevilla el escrutinio. Una foto subida a las redes da fe de ello y algunas fuentes corfirman que ese hecho causó «reacciones adversas» en sectores del partido en Castilla y León.

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Encabezó la lista al Senado por Valladolid en 2008 y ocupó el tercer puesto en las de las Cortes de Castilla y León en 2015, sin embargo no fue hasta la tercera vez cuando fue la vencida y entró en una institución. Lideraba la candidatura de Ciudadanos al Congreso por Salamanca en las generales de 2015 que se repitieron seis meses después, y en esta segunda ocasión perdió el escaño por menos de 700 votos. Tras la derrota, Ciudadanos le contrató como asesor de la portavoz en la Diputación de Valladolid, Pilar Vicente, por lo que le pagaban 40.000 euros. La polémica que generó ese nombramiento hizo que lo cambiara por el puesto de responsable de Comunicación, un cargo en el que está cómodo y se siente útil, por eso descarta presentarse a ningunas primarias con el ánimo de no integrar de momento ninguna lista.

Yáñez se mueve perfectamente en las aguas de la estrategia política del partido y es el piloto de la nave de la formación naranja en Castilla y León. Ha participado siempre en el equipo negociador de los acuerdos de la comunidad con la Junta y exhibe como algo propio que haya 100.000 familias con los libros de texto gratis en esta región. Durante un tiempo era habitual verle en el salón de plenos de las Cortes mientras intervenía el portavoz de Ciudadanos, Luis Fuentes, al que asesoraba directamente. No obstante, arrastra algunos detractores dentro de su formación. Quienes han trabajado con él le definen como una persona «pagada de sí misma; que cree que está más capacitado y que está por encima de los demás». Dicen de él, además, que «asume mal la crítica».

Escrito dejó en una tribuna publicada en El Norte de Castilla el pasado 26 de enero: «Sabemos que seremos observados (…) por cientos de miles de castellanos y leoneses que reclaman un cambio político, una nueva etapa y un futuro de oportunidades». Dentro de cien días se sabrá si lo apuntó a modo de advertencia.