El Patrimonio burgalés en peligro XV: Torre de Castrobarto

Un edificio abandonado a su suerte

Vestigios de la Torre de Castrobarto./ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS
Vestigios de la Torre de Castrobarto. / ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

A la Torre de Castrobarto no la quiere ni su propietario o, al menos, eso parece. Nadie se hace cargo de ella. «No sabemos a quien pertenece porque no existe un registro de ello», explica María Amparo Salinas, la alcaldesa de Junta de Traslaloma, municipio en el que se ubica este monumento. Por tanto, puede decirse se trata de un Bien de Interés Cultural que está abandonado a su suerte, ya que únicamente en los últimos años ha sido utilizado por la persona que construyó una especie de cobertizo aprovechando el único muro completo que queda en pie del edificio.

El inmueble entró en la Lista Roja del Patrimonio español el 7 de febrero de 2015, pero esta inclusión, que en otros casos se ha hecho a modo de denuncia y ha servido para cambiar el devenir del edificio, no ha servido para nada. El diagnostico de Hispania Nostra es claro: el deterioro es progresivo hasta su definitivo hundimiento.

La torre lleva mucho tiempo así y los indicios para adivinar su futuro son de color negro. Desde el Consistorio afirman que ninguno de los vecinos que actualmente residen en la localidad la ha visto en su explendor y desde la Asociación de Amigos de los Castillos de Burgos comentan que, dado su mal estado, ya solo se podría consolidar para que la situación no vaya a peor. «Es un ejemplo de la primera Castilla. Se podría indicar lo que fue por lo que significó, pero poco más», comenta el secretario de la organización, Francisco Heras.

El inmueble actual, que está fechada en el siglo XV, es la continuación de una construcción anterior. Se construyó con sillarejos, aunque en las esquinas se optó por sillares cuadrados. Su forma era cuadrangular (13,30 metros de largo por 10,80 metros de largo) y los muros tenían un espesor de 1,10 metros. El acceso estaba orientado al este y fue dividida en varios pisos.

Por desgracia, estos datos solo se pueden leer en libros de Historia y en reseñas. A día de hoy se conservan, además de uno de los cuatro muros, varias ventanas, numerosas saeteras y algún escudo nobiliario que muestra que el edificio sirvió a importantes familias, como los Velasco. Goza de protección estatal desde 1949, pero la realidad es que está en ruinas, al igual que otros de la provincia. Pese a su estado, se puede visitar, ya que no existe ninguna valla que lo impida. No obstante, no es mejor monumento para ver en Las Merindades, aunque el edificio tiene muchos siglos de vida.

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