El Patrimonio burgalés en peligro XVI: Iglesia de San Miguel de Villahizán de Treviño

Los primeros pasos ya está dados, pero no son suficientes

Iglesia de San Martín de Tours de Villahizán de Treviño/AYUNTAMIENTO DE VILLADIEGO
Iglesia de San Martín de Tours de Villahizán de Treviño / AYUNTAMIENTO DE VILLADIEGO
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

El próximo domingo, la iglesia de San Martín de Tours de Villahizán de Treviño cumplirá una década en la Lista Roja del Patrimonio. En este tiempo se han producido cambios, pero no son suficientes para que los devotos, los amantes del arte o, simplemente, los curiosos puedan visitar con seguridad este monumento, que aunque parezca raro está ubicado a muchos kilómetros del conocido condado rodeado por tierras alavesas, ya que está dentro del término municipal de Villadiego.

El edificio, que se construyó en el siglo XII siguiendo los cánones del arte románico, colapsó en 1988, cuando se desplomó parte de la torre, las bóvedas de la nave, algunos pilares y la parte norte del ábside, según indica Hispania Nostra. Además, el templo, que cuenta aún con varios canecillos de temática variada muy interesante, fue víctima del expolio, como por desgracia suele ocurrir en la mayoría de lugares de la geografía nacional cuando palacios, ermitas o monasterios se vienen abajo por la dejadez de sus propietarios o por falta de uso.

En 2009 surgió un movimiento popular para evitar el deterioro del monumento y aunar fuerzas en el pueblo para conseguir su restauración. El nombre que se dio a la entidad fue Asociación Cultural de Amigos de Villahizán, que inmediatamente después comenzó una campaña entre los socios para obtener fondos. Entre sus primeros logros sobresale la adecuación del terreno adyacente al templo.

El siguiente paso, que se llevó un par de años más tarde, fue el desescombro del espacio de la iglesia y vallar las ruinas. Además, se clasificó el material que se desprendió del edificio para los posibles usos posteriores y se colocaron lejos de las manos de cualquier persona que quisiera apropiárselos para su casa. Estas intervenciones costaron aproximadamente unos 60.000 euros, que fueron financiados por una subvención de Adeco Camino, donaciones y las aportaciones de los miembros de la asociación.

Pero entre medias apareció la crisis, que provocó que las administraciones públicas cerraran el grifo de las ayudas. La falta de apoyo económico hizo que el proyecto de consolidación se paralizara al no llegar dinero. Años después la situación no ha cambiado y el templo languidece a la espera de que pueda ser restaurado.

Desde la asociación insisten en que lo ideal es que se pudiera conocer el monumento «por fuera y por dentro», aunque son conscientes de que las instituciones, como el Ayuntamiento de Villadiego, la Diputación de Burgos, la Junta de Castilla y León y el Gobierno central, deben de arrimar el hombro con ayudas para que se cumpla ese deseo, un hecho que por ahora no se lleva a cabo.

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